Comprender no es lo mismo que comunicar

Una de las experiencias más frustrantes que existen es esta:

Sabes perfectamente lo que quieres decir.

Entiendes el tema.

Podrías reconocer una explicación correcta si la escucharas.

Pero cuando intentas explicarlo tú mismo, las palabras no aparecen como deberían.

La explicación sale desordenada.

Parece incompleta.

Y da la sensación de que sabes menos de lo que realmente sabes.

Curiosamente, este problema está estrechamente relacionado con fenómenos que aparecen en bloqueos entre pensamiento y lenguaje y en dificultades para organizar ideas en tiempo real.

Tu cerebro almacena conocimiento de formas distintas a las palabras

Muchas personas imaginan que aprender consiste en guardar frases completas en la memoria.

Pero normalmente no funciona así.

Gran parte del conocimiento se almacena como:

Cuando hablamos, debemos convertir todo eso en lenguaje lineal.

Y esa traducción requiere habilidades adicionales.

La ilusión de comprensión puede jugar un papel importante

Existe un fenómeno muy estudiado en psicología cognitiva llamado "illusion of explanatory depth".

Las personas suelen creer que entienden ciertos temas con mucho más detalle del que realmente poseen.

Cuando intentan explicarlos, aparecen huecos inesperados.

Por eso explicar es una de las mejores herramientas para comprobar si realmente comprendemos algo.

Los mejores comunicadores construyen estructuras, no frases

En competición internacional de debate, los speakers más fuertes rara vez improvisan palabra por palabra.

Lo que improvisan son estructuras.

Suelen pensar primero:

Las palabras aparecen después.

Y precisamente por eso pueden explicar temas complejos con aparente facilidad.

Cómo trabajamos esto en Rhetorik Academy

En Rhetorik Academy encontramos frecuentemente estudiantes con capacidades intelectuales muy superiores a lo que su comunicación inicial parece reflejar.

El problema no suele estar en la comprensión.

Suele estar en la traducción.

Por eso entrenamos específicamente:

Muchos alumnos descubren que no necesitaban aprender más sobre el tema. Necesitaban aprender a convertir conocimiento complejo en lenguaje claro.

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Conclusión

Que te cueste explicar algo no significa necesariamente que no lo entiendas.

Significa que comprender y comunicar son habilidades distintas.

Y aprender a conectar ambas es uno de los mayores multiplicadores del rendimiento intelectual y comunicativo.